Elegía / a Inés

Nota: La presente es una obra en construcción. Se irá nutriendo con el tiempo. Por los momentos, he ido colocando los pensamientos que he publicado en twitter (@jcsosazpurua) desde el día del deceso de Inés (notarán, en consecuencia, que no existe un orden lógico). Iré escribiendo nuevos sentimientos, memorias y publicando otras fotografías. No sé a dónde me llevará este ejercicio, pero he descubierto su poder catártico, en especial, porque la interacción con mis lectores me ha suministrado un valiosísimo material de reflexión, que me ha permitido transitar este camino sintiendo cariño y mucha empatía humana. ¡Gracias!


Este bello retrato de Inés fue elaborado por su talentosa hermana, la artista plástico Bettina Röhl Solovioff



Este bello retrato de Inés, fue elaborado por Olbenis Gamboa H., quien me lo envió con la bella nota que aquí transcribo:

Hola Doctor Sosa! Cómo está ? Hice este dibujo de su amada esposa en febrero, con mucho cariño y admiración, no soy profesional del dibujo, quería enviárselo pero cuando veo que grandes artistas la han dibujado o pintado , he sentido un poco de vergüenza, espero le guste, me acerque un poco al original? No, pasa nada si me dice sorry tercia pero no sé parece mucho. Cariños! Dios le bendiga









Este bello retrato de Inés fue pintado por el pintor guayanés Edgar Osto, y me lo regaló la hermosa Aror Fernández, lectora de mi poesía a mi esposa eterna, y quien leyendo dichos versos al artista, le inspiró para pintarlo. Infinitas gracias.





Conocí a Inés cuando teníamos 16 años (ella es tres meses mayor). Al verla quedé maravillado y supe que sería mi esposa algún día. Nos casamos a los 23 años y desde entonces nutrió mi vida con los mejores sentimientos y la más elevada nobleza. Todas mis memorias son de ella, todo lo hacíamos juntos.

A los 16 años
A los 18 años

Inés y yo nos despedimos escuchando Tristán e Isolda, y la Obertura y final de Parsifal. Luego llegaron nuestros hijos y su adiós fue feliz. Jamás olvidaré su última sonrisa, que le acompañó a la eternidad. Ahora es energía metafísica, que está presente en el aire que respiro.

Cumpliendo sus deseos, las cenizas de Inés serán esparcidas en el lugar más bello de nuestro Cerro Ávila, allí donde la montaña, el cielo y la mar se funden en un todo de belleza absoluta.

Inés me salvó del abismo, dando luz donde solo había oscuridad. No tengo palabras que rindan honor a su humanidad, a su dulzura, a su sabiduría. Escribo estas letras para plasmar el infinito agradecimiento que le profeso, mi admiración total y el reto que significa su memoria.

Mis hermanos, tíos y primos, viviendo en USA, le rindieron un bello homenaje a Inés. Muy conmovido con la asistencia total, aún teniendo que franquear largas distancias para asistir. ¡Gracias!!!

Algo impresionante en Inés era su sentido estoico de la vida. Nunca se aferró a lo material y transformaba el sufrimiento en fuente de sabiduría y fuerza. Aún padeciendo el peor cáncer que nadie puede sufrir, jamás se quejó, jamás. Tampoco maldijo su suerte.Solo luchó y regaló paz.

El domingo, 12:00 pm, habrá una misa especial en honor a Inés, organizada por su maravilloso grupo de amigas y hermanas. Será en la Academia Merici.

Aquí se concentró mi vida entera.

Ahora son sus frutos los que me permiten respirar!

La energía, nos enseñaron los griegos presocráticos, no muere, se transforma. Pienso que la muerte es solo del cuerpo físico, pero la energía mental y espiritual se vuelve metafísica, irradiando su fuerza en todas partes. Eso creo.

Inés es un sol que nunca necesité bloquear. Ahora se fue y yo soy el planeta que gravitará gracias al peso de su memoria.

El domingo, 12:00 pm, habrá una misa especial en honor a Inés, organizada por su maravilloso grupo de amigas y hermanas. Será en la Academia Merici.

Esta sonrisa era capaz de hacer de mí cualquier cosa!

Cortaba el aliento y paraba el tráfico!

La mejor musa que he tenido en la vida!

La novena del gran Beethoven nunca me sonó tan hermosa como hoy! Empiezo a sentir el regalo.

Hoy, a las 12:00, habrá una misa en honor a Inés en la Academia Merici.

La misa en honor a Inés fue un monumento emotivo a la vida de una gran mujer. Cada detalle cuidado con esmero. Palabras inolvidables, música celestial e imágenes que recorrieron una existencia. No cabía la gente en la Iglesia, con un sentimiento genuino de amor y dolor. ¡Gracias!

El cáncer es una bestia atroz, que coloniza y se hace tirano, arrasando con todo a su paso. Pero tiene una virtud. Permite observar la grandeza humana. Estos meses me enseañaron el porqué la humanidad es superior a cualquier otra forma de vida. Lo mejor de las personas florece.

Inés es inmortal. Su desaparición física le ha dado más vida dentro de mí. Es como si su partida abriera la puerta de los mejores sentimientos que albergo por ella. Recuerdos vívidos de detalles que creí olvidados. Siento que la muerte es una forma de nacimiento eterno. Vida y luz.

Nunca olvidaré a las personas que permitieron que Inés se fuera con el corazón lleno. Mi padre, que se elevó como el árbol que siempre ha sido. Mi madre, con su compañía oportuna y palabras sabias. Mi hermana, con su eficiencia angelical. Mi hermano, con su talento y humanidad.

Mis cuñadas y cuñado, que se hicieron mis hermanos. Mi suegra, con su tristeza que tanto dice. Mis tías, tíos y primos con su calor y sabiduría; mis amigos con sus llamadas y visitas elegantes. Sus amigas, que podrían cambiar al mundo.

Sus médicos, con sus artes virtuosas y profunda humanidad. Sus enfermeras, que parecían familia. Y muchos otros que mostraron la mejor parte de ser humano. ¡Gracias!

Bella!

Mis hijos fueron grandes afortunados!

Durante su batalla, con las radiaciones y las quimio, sus ojos destellaban valor y amor. Nunca había conocido a nadie tan valiente y decidido. En ningún momento se quejó de nada, solo me pedía que le acompañara en sus oraciones y meditaciones. Fue un privilegio y un honor hacerlo.

Me hubiera gustado mucho envejecer con Inés. Cada arruga que notaba en su rostro me causaba ternura y atracción. Cuando dormía, solía contemplar sus facciones e imaginarla anciana, junto a mí. Ahora me queda su eterna juventud y ser yo un anciano, enamorado de una joven de 50.

El momento más feliz de mi vida fue cuando contemplé esta imagen en la Iglesia de Chacao, el 27 de marzo de 1993.

¡Belleza total!

Quizás por esto Freud insistía en el tema de Edipo.

Los frutos que me dejó Inés!

Esa mirada me rescató.

El destino juega jugadas misteriosas. Llamarlo cruel sería demasiado vacuo. No sé cuál será la respuesta, no tengo idea. Estas dos bellas mujeres, inmensos gigantes que explicaban tanto del sentido de mi vida, se me fueron en un solo mes. No busco respuestas. No las hay.

Mi abuela y madrina Yolanda Pietri Pietri “Güita” (vivió 100 años) e Inés (50 años)

Mi hermano Andrés Fernando, el mejor médico que he tenido la fortuna de conocer en toda mi vida, fue factor esencial en este proceso. Su talento como médico es solo comparable con su infinita humanidad. Gracias a él comprendí lo que se me venía encima y pude calibrarlo con la justa necesidad de un final feliz, sin traumas inútiles. Gracias eternas!

La muerte se puede enfrentar con poesía. Inés fue una escuela de valor y dignidad. Solo verla confrontar lo inevitable, me da material para vivir admirado por siempre, y con el reto de serle fiel a su memoria heroica. Su lucha no fue contra la naturaleza. Fue a favor de su culto.

La fusión de vidas en una sola es tan hermoso como trágico. Vives con la seguridad que te da respirar y sentir a través de esa persona a la que entregaste tu destino. Y un día, todo cambia. Ahora toca resucitar a partir de memorias y voluntad. Necesito luz, necesito tiempo.

Inés tenía la rara cualidad de serlo todo en uno. Madre como ninguna. Esposa fiel y comprensiva. Socia brillante y efectiva. Amante apasionada y espectacular. Hija devota y sacrificada. Hermana amorosa y atenta. Mujer sensible y entregada a las mejores causas de la humanidad.

Me enamoré de Inés a primera vista. En la gaitas del colegio Don Bosco. En diciembre de 1985.

Tantos lugares que conocimos, y tantos que nos quedó por conocer…ahora los viviremos en otra dimensión.

Esta foto la tomé en nuestra primera ida a la playa…teníamos 16 años.

Este rostro me hipnotiza

Magnífica!

La mar nunca volverá a ser igual. Allí nos volvimos uno con las olas, y tuvimos tantos momentos inolvidables. Cada vez que respire playa, allí estarás.

Ni Velázquez concibió una belleza así!

Nunca pensé que un corazón podía estallar en tantos pedazos. La labor de recoger algunos de sus trozos luce tan difícil como escalar el Everest. Solo la memoria de la conducta heroica de Inés podrá servirme de inspiración, para al menos ser un hombre roto y no un zombie.

Lo más cautivador de esta belleza, fue su capacidad de enamorarme en cada etapa de la vida. Aquí tenía 16 años y me obsesionaba con solo pasar dos días sin verla. A los 50, en sus últimos meses, hizo que mi amor y admiración por ella se incrementara. No pensé que eso fuera posible.

Ahora tú eres el velero!

Hoy, hace 20 años (28 enero, 2000) diste luz a Juan Ignacio. Un fruto del cual, de orgullo y admiración, se nos sale el corazón del pecho

El adenocarcinoma de Inés fue causado por mutación (en Gen TP53), creada por síndrome (LI Fraumeni), muy raro y heredado. Era imposible detectarlo en su germinación; solo a partir de la metástasis en huesos se pudo saber. Fue trágica lotería. El 80% de las mujeres con este síndrome desarrollan cáncer al llegar a los 50; y cerca del 100% al llegar a los 60.



Siempre fuiste el paisaje más bello!

Creo que la respuesta es sencilla: La Naturaleza es la que tiene el control. Decide quienes venimos, cuando venimos y cuando nos vamos. Y, salvo el suicidio, no hay nada que podamos hacer al respecto, salvo aceptarlo con ánimo de estudiante, con mucha sed de aprendizaje y resignación.

Rodeada de árboles, siempre fuiste el más alto, fuerte y generoso.

Tu mirada fue mi vida.

Eres tan bella que solo la tragedia pudo marcar el final.

En tu último suspiro, recorrí la historia de mi vida…contigo, siempre esa historia fue contigo y nadie más. Ahora me toca bajar al Hades y, como Orfeo, no podré resistir la tentación de verte. Entonces solo seremos cenizas, tú y yo, solo cenizas.

Ceniza, ceniza, ¿es acaso necesaria la muerte para convertirte en ceniza? Tu ausencia incendia mi vida, como un fuego que se levanta y lo arrasa todo. Busco tu rostro y lo palpo, mientras tu belleza se derrite en mis manos y un soplido se la lleva lejos. Soy ceniza y así te sigo.

Ceniza, ceniza…¿Acaso solo la muerte te vuelve ceniza? Tu ausencia es el fuego que lo arrasa todo…palpo tu rostro…se derrite en mis manos, y entonces un soplido se lleva tu belleza lejos. Me convierto en ceniza y así te sigo…vientos voraces que atrapan tu suspiro.

Anoche me acosté y quise sentir tus labios, como cada noche, como cada mañana. Labios en donde me perdía en un laberinto sin salida. Pero entonces te pusieron alas y volaste hacia el sol. Yo en cambio quedé atrapado y sin tus alas, solo la vista que cuando te observa, se quema.

Tu puño destino fue certero, inclemente. Tu puño destino fue tramposo. Escondía piedras y bocas de cocodrilo. Tu puño destino fue azteca. Te metiste en el pecho y sacaste mi corazón. Tu puño destino es cruel. No contento con tu obra, me dejaste la memoria. Ahora es mi turno.

Si el destino hubiese enseñado sus cartas con anticipación… no tres, hubiera tenido contigo al menos 10, y llenado al mundo de tus ojos, de tu piel, de tu sonrisa. Nunca sentí tanto el milagro de los hijos como ahora. Te fuiste, pero aquí te quedaste. Es un misterio todo esto.

Vivimos dentro de una ilusión. Creemos que somos dueños de nuestra vida, que podemos planificar y materializar nuestros sueños. Hasta que un día viene la Naturaleza y te recuerda quién manda. Entonces comprendemos que somos ratones de laboratorio, a merced de un amo caprichoso.

Ahora eres la montaña, el aire y el cielo. Me alimento de tu energía, que la siento en todas partes, a toda hora y en cualquier lugar.


INÉS

Contigo nada lucía imposible.

Explorabas misterios, curiosa de lo que se escondía detrás de lo invisible.

Te conocí a los dieciséis y me enamoré para siempre. Amé a la Naturaleza, porque tú te fundías con ella como una flor, la más perfecta.

Tu mirada contenía al universo. ¡Y esa sonrisa! Con ella iluminaste cualquier oscuridad.

Muy jóvenes contrajimos matrimonio. Y demostraste la fuerza espiritual que te hizo una esposa maravillosa. Fiel a toda prueba. En los momentos duros respondiste con amor y sabiduría. No lo tuviste fácil, pero afrontaste los problemas con gracia y fe.

Penetrabas las cuevas de la duda y la disipabas con la certeza que solo tienen las almas antiguas, que han recorrido mundos y nos visitan para marcar caminos.

Madre y ¡qué madre! Nuestros hijos crecieron sabiéndose amados. Jamás les faltó tu presencia. Los colmaste de recuerdos memorables, obsequiándoles la brújula para atravesar los laberintos de la existencia. 

Hija, el orgullo de tus padres. Hermana, la gran aliada.

Amigas, te adoraron. Las conquistaste con bondad, dulzura y lealtad.

Tu talento y vocación para el trabajo fueron ejemplares.  

En causa alguna hiciste silencio, si callar significaba cobardía.

Y entonces te llamó el cielo. Pero primero te sometió a la prueba más dura y brillaste como el sol.

Tiempos enaltecidos por tu valor, dignidad y belleza espiritual.

¡Qué honor fue acompañarte! Así sentí mayor respeto y el más elevado aprecio por el significado de ser humano.

Te hiciste inmortal y respiras en nuestros corazones.

Tu legado nos enseña a ser mejores.


Soy Inés

Ayer suspiré, vino viento a buscarme

Pronto quizás sí, pero Dios quiso tocarme

Mi aliento cesó, pulmones se apagaron

Pero el cielo se prendió e iluminó a quienes me amaron

La cama fría, mi cuero caliente

Al llegar los heraldos, ellos cantaron

Y tras “Tristán e Isolda”, todos me extrañaron

Una despedida breve, solo de mi cuerpo

Mi alma dijo: “adiós, enseguida vuelvo”

Fui carne, ahora vuelo

Visité a papá, Eugenia, Güita y al abuelo

Y mi energía se vistió con inmortales atuendos

Vine a vivir contigo, darte mi amor

Que es tan grande que no me cabe en el corazón

Por eso hoy soy aire, memoria y sol

Y cada vez que respires allí estaré yo.

JCSA


Este martes 11 de febrero, a las 6:00 PM, el padre Luis Ugalde SJ oficiará una misa para celebrar el cumpleaños 51 de Inés y un mes desde que se transformó en energía metafísica. Será en la capilla grande del Colegio San Ignacio.


La misa de ayer, en honor a Inés, fue realmente emotiva y hermosa. Agradezco infinitamente al padre Luis Ugalde s.j. (quien nos casó y bautizó a nuestros tres hijos) por su añeja amistad y cariño,que supo reflejar con palabras sabias y oportunas. Y gracias a todos los asistentes,que colmaron la capilla con genuino sentir y cálida compañía.


El genial Roberto Weil ha creado esta magnífica obra en homenaje a Inés “Las cenizas”:


“Inés y Juan Carlos” Compuesta e interpretada por Gabriela Montero (20 de enero 2020)




César Vallejo: “Los heraldos Negros”

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!



César Vallejo (Perú 1892 – París 1938)



Dibujo de Inés, realizado por Hailyn Padua






33 Comentarios

  1. Elsa Canelon

    Para Inés.

    Ahí en tu mirada, tan serena
    Llena de gracia al sonreir,
    Encontró mi alma atormentada
    Un bello refugio para mí…

    Entre perlas y tules perfumados
    Descubrí un hada con carmín
    Así caí preso de tu encanto
    Y ahí en tu cintura me perdí…

    Viejo tiempo, tiempo eterno
    Que ha pasado, por qué a mi
    Por que ella, mi socorro
    Mi dulzura de vivir…

    Ahora flotas en la bruma
    De mis noches, sin dormir
    Suaves manos me acarician
    Estás en mis sueños, junto a mí…
    Para Inés.

    Ahí en tu mirada, tan serena
    Llena de gracia al sonreir,
    Encontró mi alma atormentada
    Un bello refugio para mí…

    Entre perlas y tules perfumados
    Descubrí un hada con carmín
    Así caí preso de tu encanto
    Y ahí en tu cintura me perdí…

    Viejo tiempo, tiempo eterno
    Que ha pasado, por qué a mi
    Por que ella, mi socorro
    Mi dulzura de vivir…

    Ahora flotas en la bruma
    De mis noches, sin dormir
    Suaves manos me acarician
    Estás en mis sueños, junto a mí…

    ECK

    Le gusta a 1 persona

  2. Gilda Vanegas Burgos

    Dr. Sosa Azpurua que bendición haber podido tener a Inés como su compañera de camino, juntos recorrieron el camino que les tocó, con amor del bueno. No todas tienen el privilegio de ser tan amadas y admiradas. No hay duda que sus almas continúan tocándose y esa brisa fresca nunca se apartará de su vida. Ese lugar maravilloso donde hoy se encuentra debe estar siendo cultivado para un día revivirlo y continuar juntos en la eternidad. Que Dios le dé consuelo en tan duros momentos. Bendiciones.

    Le gusta a 1 persona

  3. N.Z.

    Inmenso amor, inmenso!
    Tanto, que inspira amor inmenso!
    Hermoso y reconfortante sus lineas, llegan a usted y a otros. Inés seguirá llegando a muchos otros con su especial bondad a través de estos escritos que sanan.
    Que bello dibujo de Hailyn Padua, ella plasmó su mirada en la mirada de Inés. Gracias Doctor Sosa A., por compartir las fotografias, su duelo, su sananación, sus lineas. Que Dios lo bendiga a usted y su familia.🙏⚘

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  4. Vilma Torres

    Ese amor tan grande a su esposa es hermoso. Sentí como usted que mi corazón estallo en mil pedazos, caí al piso sin fuerzas para levantarme, mi vida se oscureció, anduve como un zombi y aun a veces me siento así. Pero entendí con el tiempo que nuestros seres queridos que nos han dado tanto amor no deberían ser la causa de nuestra muerte en vida, por ellos me levante, es muy duro el camino que nos toca, creo que cada persona debe vivirlo a su manera, sin dejar que nadie le diga lo que está bien o mal, a mí me decían no llores y yo solo quería llorar y hacerlo me calmaba. Dios lo bendiga.

    Le gusta a 1 persona

  5. Ana d baptista

    Jamás había leído algo tan hermoso como la historia d Ines y Juan Carlos estoy tan conmovida son las seis d la mañana gracias Juan Carlos por enseñarnos q aún existen hombres capaces d ser fieles y amar tanto a su esposa como lo hiciste tu un abrazo y mucha suerte en este camino q te espera y no hay duda q Ines está en el cielo d donde te acompaña y te cuida

    Le gusta a 1 persona

  6. Margot Rodriguez

    Hermoso homenaje…este Amor compartido, esas memorias, son una Bendición, una rareza, poco común hay que decir, por el que estar agradecido… este dolor pasará, te transformará, te hará más fuerte y te sanara. Gracias por compartirlo

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  7. Mariela Ortega

    Hermoso y sentido,lo más bello del ser humano a través de estas palabras, dos seres en uno ,con la melodía al final llena de ternura y eternidad, de lo dulce y etéreo.
    Mis lágrimas rodaron llenas de vuestro amor inmortal.

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  8. Trini Osorio U.

    Dr. Sin mejores palabras para definir y expresar el amor inmenso que se siente cuando se ama de verdad. Ud es la viva manifestaciòn de aquellos, que hemos pasado por esta situaciòn, en un duelo que con el tiempo su intensidad disminuye, pero se aprenda a vivir con los bellos recuerdos de manera agradable y en mucha paz. Dlb.

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  9. vik050

    Reblogueó esto en SER+POSITIVOy comentado:
    “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
    Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
    la resaca de todo lo sufrido
    se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

    Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
    en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
    Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
    o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

    Son las caídas hondas de los Cristos del alma
    de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
    Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
    de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

    Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
    cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
    vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
    se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

    Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”

    César Vallejo: “Los heraldos Negros”

    Le gusta a 1 persona

  10. Gio

    Inés no te has ido, una parte de tu alma vive en cada uno de tus hijos hasta el fin de sus vidas…
    Profesor que ese inmenso amor que se tienen (no escribo en pasado) lo acompañe siempre!
    Gracias por lo que hace por los venezolanos!

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  11. Glireida S. Rodríguez Medina

    Siento a Inés tan familiar, gracias a sus mensajes de amor nos ha mostrado una gran mujer…sin conocerla siento nostalgia de su ausencia, nostalgia de una amiga que no llegué a conocer…
    Sus palabras retratan la belleza de su alma y las fotos su belleza física…era bellísima toda!!!!
    Ustedes familia bendecida.🌹

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  12. Beatriz Cano

    Increíble como con sus textos pueda llegar a la más profunda emoción y cautivar toda su historia de amor de su amada esposa Inés, queda uno maravillado de leerlo y de que comparta su historia de vida públicamente, queda uno embalsamado de tan noble y puro sentimiento que es el amor, un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

  13. Crchf

    Dr. Sus líneas hacen vulnerable al más fuerte, pero fuerte y valiente, a quien cree que no tenía nada para luchar, es una historia tan real y pura que cautiva, a la vez algunas líneas tocan mi alma muy personal, mi familia perdimos a una princesa de Dios (Así la llame) también con apenas 50 años a causa de ese monstruo llamado cáncer, el también fue amor vivo, nunca flaqueo y dio la batalla por años hasta que fue vencida, pero se fue de pie, se fue grande.
    Gracias por cada línea.

    Le gusta a 1 persona

  14. Beatriz

    Me conmueve su dolor, que a mis 70 años entiendo perfectamente, porque enviudé a los 25, con 3 niños pequeños y otro en el vientre. 4 años después, un cáncer se llevó a mi hijo mayor que tan sólo tenía 10 años… Y aprendí, así como ud lo hará, a vivir sin su presencia física, pero con el alma llena de sus recuerdos y de su amor. Los seres amados que mueren tan demasiado temprano, cambian de plano, y cuando usted mire el cielo verá que el azul y las estrellas le sonríen para hacerle saber que ella siempre estará con usted. La sentirá en el aroma de una flor, en el canto de las aves, en el vaivén del mar, en la melodía de una vieja canción, en la brisa que besará su rostro, y en todo lo hermoso y noble que hay. Que va a llorar? Y tanto… En especial en cada aniversario, pero seguirá viviendo, aún con el alma hecha girones, para honrar la vida y el tiempo que con ella vivió. Su cuerpo ahora es ceniza, pero su alma seguirá siendo luz!

    Le gusta a 1 persona

  15. Yesenia Serpa

    Querida Inés.

    Nunca nadie me había suscitado tanto interés conocer a la mujer que despertó profundos y enraizados sentimientos en un hombre, hasta el punto de compartirlos con los demás; de forma abierta, dejándolo desnudo…Eso solo puede ser amor, y del bueno. Un amor que trascienden en el tiempo, en el espacio y en el propio dolor que solo exteriorizándolo y proclamándolo a los cuatro vientos puede hallar consuelo ante la ausencia física de un ser que dejó de ser visible para convertirse en algo etéreo y eterno.

    Cuánto me hubiese gustado conocerte. Sentarme contigo a contemplar la naturaleza, tomarnos un café y hablar de lo humano y lo divino. Llegué a ti por el tweet de un desconocido. Empecé a seguir a tu esposo por las palabras que te dibujaban, por los recuerdos que él atesoraba y por las imágenes que hicieron que tu rostro se quedara anclado en mi memoria, como un recuerdo del que me he apropiado sin pretenderlo y sin evitarlo.

    ¡Estás aquí! Y eres parte de mi vida, como por tantos años fuiste parte de la suya. Me inspiras. Tu sonrisa me contagia y me ilumina. Será por esta cualidad o debilidad que inunda mi ser llamada empatía, que me conecta, que me acerca a ti y me hace sentir tu existencia y tu partida.

    Le gusta a 1 persona

  16. Elena MN

    El más hermoso homenaje póstumo de amor que he leído. Palabras tan sentidas que le dieron significado a mi propia experiencia con la ausencia del amor de mi vida.
    ¡Qué afortunados Juan Carlos e Inés de haber coincidido en esta vida!
    Estos mensajes me recuerdan lo importante que es haber experimentado un sentimiento que trasciende al tiempo y al plano físico. Con todo el dolor que alberga el alma, siempre será mejor haber amado con esa intensidad que pasar por la vida sin vivirla.
    Esta Elegía es el Taj Mahal de Juan Carlos para Inés. Me conmueve pensar que ahora ella es el aire que él respira…

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  17. Yaritza Castillo

    Muy hermoso, lo había leído cuando lo inició, ahora lo admiro por ese amor puro y verdadero que se tenían, que se tienen. Porque un amor así no conoce de ausencias ni de tiempo, se guarda en el corazón y en la memoria. Dios lo cuide.

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  18. Rosita Palenzuela T.

    Juan Carlos, como siempre, mi afecto y solidaridad! Bellísima su obra en construcción. Sabe que yo siento que tengo un hilo invisible que me une a usted (son cosas mías). Lástima que la pandemia no ha permitido el encuentro, yo seguiré esperando!
    Leo todo lo que me envía y lo agradezco!.Espero que este mensaje le llegue, ya sabe, yo antigüedad total!
    Un abrazo.

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