El orgasmo



Tiempo sin sentirlo. Julieta tenía años, muchos años sin sentirlo. Pero hoy se despertó y lo sintió. Julieta experimentó un orgasmo.

No sabe de dónde vino, porqué hoy y no ayer o mañana. Lo cierto es que antes de acostarse, la mujer estuvo leyendo sobre historias del virus chino, y el cómo tantas parejas han encontrado nuevos motivos de amor, formas creativas de manifestarlo, maromas que jamás hubieran sido ejercidas en situaciones menos extraordinarias.

No sabe de dónde vino, porqué hoy y no ayer o mañana. Lo cierto es que antes de acostarse, la mujer estuvo leyendo sobre historias del virus chino, y el cómo tantas parejas han encontrado nuevos motivos de amor

Pero Julieta ya tiene casi dos meses encerrada en su apartamento de 60 metros cuadrados, y la literatura erótica le ha despertado como nunca unas ansias que creía disipadas por el tiempo y la soledad.

Sí la soledad. Julieta conoció el amor, pero rápidamente aprendió a tenerle miedo. Con apenas diecinueve años fue abandonada en la Iglesia, y aquellos murmullos y miradas de compasión jamás le abandonaron. Esa escenografía de su historia existencial se volvió el único teatro de su vida y el paso del calendario no ayudó. Hoy, a los cincuenta y tantos, Julieta sigue teniendo pesadillas con Humberto, quien se casó con una alemana y vive en Berlín, esplendoroso y con cinco hijos.

¿Y ella?

Difícil describirlo. Una persona no se evapora tan rápido. Pero cuando todas las experiencias se reducen a una obsesión, la tristeza llega y más nunca se va. En este apartamento, Julieta lo tiene todo. Su loro Javier, que le dice: Buenos días eeta; su televisor, donde las series de Netflix ya se las ha visto todas; la nevera, que al abrirla se prende la luz de las ausencias; y la ventana.

Difícil describirlo. Una persona no se evapora tan rápido. Pero cuando todas las experiencias se reducen a una obsesión, la tristeza llega y más nunca se va.



Julieta no necesita más. Su tío Luis Eduardo le dejó un dinero para garantizarle techo, comida y las medicinas; así que a lo otro, sencillamente le dijo adiós y nunca miró para atrás.

Los días de Julieta son lentos, suceden dentro de una bruma de pesimismo que irremediablemente terminó por volverla a ella una persona de esas que los libros de autoayuda denominan “tóxica”.

Los días de Julieta son lentos, suceden dentro de una bruma de pesimismo que irremediablemente terminó por volverla a ella una persona de esas que los libros de autoayuda denominan “tóxica”.


Así, cuando Julieta tiene alguna compañía: una vecina; la prima Teresa – que por lástima la visita de vez en cuando-, su hermana Luisa o cualquier otro ser humano que se le acerque, ella se las ingenia para hacer el comentario venenosito, así como quien no quiere la cosa, y esa flecha se clava justo donde más duele.

Sí, Julieta es de esas personas. Cuando habla, asesina el buen nombre de cualquiera, dejando una estela de arsénico invisible, que horas después todavía producen una sensación de suciedad, de que uno fue cómplice del chismecito; o alguna inseguridad remota resucita, atacando la auto estima.  Julieta es esa clase de persona, las que dan combustible a la máquina que produce las miserias del mundo.

Sí, Julieta es de esas personas. Cuando habla, asesina el buen nombre de cualquiera, dejando una estela de arsénico invisible, que horas después todavía producen una sensación de suciedad, de que uno fue cómplice del chismecito

Pero es temprano. Y Julieta está como un pajarito en primavera.

Se mira al espejo y sus mejillas tienen otro color. El pelo le brilla distinto, siente que sus pechos le hablan y más abajo de su vientre hay risitas.

Saluda a Javier y prende el Laptop. La cuarentena se extenderá un mes más. Pero a Julieta ya no le importa. El orgasmo cambió todo: su ánimo; su físico y sus perspectivas.

Ahora la ventana adquiere una importancia que antes solo tenía a medias. Al abrirla a cierta hora, por allí se cuela una película porno.

Su vecino Nicolás también cumple la cuarentena religiosamente. Pero a diferencia de ella, este tercio sí tiene compañía humana. Y la pandemia ha producido en él una creatividad erótica que solo es posible desarrollar cuando el ocio llega para quedarse. A Julieta nunca le interesó explorar más allá de una sombra que le producía repugnancia. Pero eso era antes.

Su vecino Nicolás también cumple la cuarentena religiosamente. Pero a diferencia de ella, este tercio sí tiene compañía humana. Y la pandemia ha producido en él una creatividad erótica que solo es posible desarrollar cuando el ocio llega para quedarse.

Hemos dicho que el orgasmo fue mágico y produjo una metamorfosis. Entonces busca en la gaveta y allí están: el par de binoculares que alguna vez le sirvieron para estudiar el comportamiento de las aves, cuando estudiaba biología en la UCV. Ahora su utilidad seguirá siendo biológica, pero en lugar de desmenuzar el detalle de un aleteo, Julieta se ha propuesto indagar sobre los secretos del sexo practicado por humanos.

A las nueve comienza el show.

Nicolás es un sujeto poco apetecible para las hormonas femeninas tradicionales. Como quince años atrás, el tercio comprendió que no tenía caso preocuparse por la pérdida del cabello, y tampoco por los récords que las dimensiones de su cintura fueran capaces de batir. Esa panza, que entonces era incipiente, fue mutando sin pudor a fuerza de polarcitas y las parrillitas con sus panas.

Nicolás es un sujeto poco apetecible para las hormonas femeninas tradicionales. Como quince años atrás, el tercio comprendió que no tenía caso preocuparse por la pérdida del cabello, y tampoco por los récords que las dimensiones de su cintura fueran capaces de batir.

Entonces Nicolás, al quitarse la camisa, da vida a un ser independiente, que navega con orgullo las olas grasosas, bailando al ritmo de los boleros de Luis Miguel. Pero algo debe tener ese sujeto. Un allur. Allí se esconde un misterio y Julieta pretende resolverlo esta noche.

Entonces Nicolás, al quitarse la camisa, da vida a un ser independiente, que navega con orgullo las olas grasosas, bailando al ritmo de los boleros de Luis Miguel. Pero algo debe tener ese sujeto. Un allur.

A las nueve exactas, Nicolás abre una botella de lo que debe ser ron y le sirve una copa a Katty, su estadísticamente improbable compañera de cuarto.

La dama es una rubia, operada correctamente por el doctor Bello, quien con su mágico bisturí convirtió el cuerpo de esta mujer en un parque de diversiones triple equis.   

La dama es una rubia, operada correctamente por el doctor Bello, quien con su mágico bisturí convirtió el cuerpo de esta mujer en un parque de diversiones triple equis.   



Como a la tercera copa, el ambiente se sintoniza para los momentos que vienen a continuación.

Katty hizo cursos, horas de entrenamiento para perfeccionar el arte del striptease. Primero desabrocha su blusa, se da la vuelta, y con el giro lanza el sombrero hacia su compañero, un individuo que parece feliz.

Katty hizo cursos, horas de entrenamiento para perfeccionar el arte del striptease. Primero desabrocha su blusa, se da la vuelta, y con el giro lanza el sombrero hacia su compañero, un individuo que parece feliz.

Luego la diabla comienza a bajarse los pantalones, asomando un hilo dental que fue confeccionado en los talleres exclusivos de Lucifer.  

Hay un detalle interesante…

Nicolás enroscó un bombillo rojo en la lamparita de la mesa de noche, y el cuarto ha adquirido las tonalidades del pecado.

A Julieta eso le causó cierta molestia en la vista, pero al ratico supo ajustarse a los nuevos parámetros oculares. Da un pequeño toque a la ruedita del aparato, y logra una nitidez perfecta.

La tal Katty no hizo trampa con aquellos fondos transferidos a su cuenta para cancelarle a Bruno las horas de clase. La chica sabe lo que hace.

Mientras sigue bajando muy suavemente sus jeans hilachados, Nicolás se zampa lo que debe ser la quinta copa de ron… y algo sucede…

Mientras sigue bajando muy suavemente sus jeans hilachados, Nicolás se zampa lo que debe ser la quinta copa de ron… y algo sucede…

Julieta no se lo cree al principio. Pero sí, es verdad.

Su vecino ha caído en los brazos de Morfeo. Y entonces Katty se sube los pantalones y mira el cartier de oro que lleva en su muñeca. Se le acerca a Nicolás y le da unas palmaditas en los cachetes danzarines, pero éste no reacciona, no hay movimiento, el hombre parece un muerto.

Katty mira otra vez su reloj y con un trotecito sale de la habitación, y la mirada de Julieta sigue la trayectoria.  


CHOCOLATES

$2.00


La chica coge su celular de una mesa cercana a la entrada del apartamento y marca un número.

Julieta vuelve a la habitación con los binoculares, y Nicolás sigue allí, lo único que tiene vida en ese hombre es su orgullosa barriga, que respira como si estuviera dando un paseo por el bosque.

Julieta vuelve a la habitación con los binoculares, y Nicolás sigue allí, lo único que tiene vida en ese hombre es su orgullosa barriga, que respira como si estuviera dando un paseo por el bosque.

Julieta regresa a la sala con sus dos pupilas ansiosas de cotilleo, y observa como Katty le abre la puerta al vecino Nacho, el del 321.

El muchacho no pasa de los veinte, pero si cumpliera un año por cada morbosidad que sus músculos generan en las mentes de las féminas de aquel edificio, se podría decir que el joven ya sería un anciano a la espera de su último suspiro.

El muchacho no pasa de los veinte, pero si cumpliera un año por cada morbosidad que sus músculos generan en las mentes de las féminas de aquel edificio, se podría decir que el joven ya sería un anciano a la espera de su último suspiro.

Nacho tampoco ha perdido el tiempo en el gimnasio. Probablemente allí es donde transcurren todas las horas de sus días.  Al despojarse de la franela con la foto de Bob Marley, Julieta siente un cosquilleo inédito entre sus piernas, como si el animalito se hubiera escapado de su telaraña, introduciéndose el muy condenado en un área de su anatomía que ella daba por fallecida.

Al despojarse de la franela con la foto de Bob Marley, Julieta siente un cosquilleo inédito entre sus piernas, como si el animalito se hubiera escapado de su telaraña, introduciéndose el muy condenado en un área de su anatomía que ella daba por fallecida.

Julieta recuerda su orgasmo matutino y esto que siente ahora se le parece mucho. El calor que emana de sus piernas, hace que los vidrios de los binoculares se vuelvan dificultosos para una visión detectivesca, y la doña se ve obligada a interrumpir la película para desempañarlos con su camisa.

Se reactiva en la misión, y ahora la Katty está hecha el mejor amigo del hombre, haciendo uso de sus cuatro extremidades para preparar el territorio y que Nacho lo invada con la fuerza de un toro salvaje.

Se reactiva en la misión, y ahora la Katty está hecha el mejor amigo del hombre, haciendo uso de sus cuatro extremidades para preparar el territorio y que Nacho lo invada con la fuerza de un toro salvaje.

Julieta no da crédito a su vista. Pero no hay espacio para dudas. Al pobre Nicolás le están poniendo unos cuernos que solo pueden competir con el tamaño de su abdomen.

Julieta no cabe en el cuarto de tanta felicidad que brota de su corazón. No solo ha tenido dos momentos de extrema realización sexual y además en el mismo día. También su José Gregorio Hernández le ha proporcionado el material que necesitaba para finalmente tener el éxito que tanto perseguía: echar a patadas a la zorra del 322 y para siempre. Así, al ir por el pasillo con su bolsa del Excelsior Gama o meterse en el ascensor, no tenerle que ver aquellas piernas tan tonificadas y ese trasero firme a la muy puta.

También su José Gregorio Hernández le ha proporcionado el material que necesitaba para finalmente tener el éxito que tanto perseguía; echar a patadas a la zorra del 322 y para siempre.

Mañana, a eso de las tres, invitará a su vecino a beber el té en su departamento, y que para hablar del problema de la basura que no recogen los del aseo urbano.

A Nicolás no le esperan buenas noticias.


CHOCOLATES

$2.00




6 Comentarios

      1. ANA GRACIELA CENEDESE

        No creo que Julieta llegue a confesarle nada a Nicolás, y acabar con el morbo que le produce ver lo que hace su vecina. Si eso despertó algo en ella que consideraba muerto, abrió la ventana de su propio placer, no va a terminar con lo único que le está dando sentido a su cuarentena. 😉

        Me gusta

  1. ANA GRACIELA CENEDESE

    No creo que Julieta llegue a confesarle nada a Nicolás, y acabar con el morbo que le produce ver lo que hace su vecina. Si eso despertó algo en ella que consideraba muerto, abrió la ventana de su propio placer, no va a terminar con lo único que le está dando sentido a su cuarentena. 😉

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