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On Earth We’re Briefly Gorgeous: La «realidad» es lo que deseamos que sea.

“Little dog” a veces actúa como un Ismael reflexionando sobre Ahab, o un Nick Carraway  observando a Gatsby corriendo detrás de un sueño elusivo. Otras veces, él mismo es Ahab, acechando ballenas fantasmáticas, o Gatsby, intentando pertenecer a un mundo que le es extraño y que lo mira a él como raro.

On Earth We’re Briefly Gorgeous es quizás una de las novelas más hermosas jamás escritas.

En Estados Unidos, “Little dog” entra en cuarto de espejos e intenta verse reflejado, pero no ve nada, su imagen no la encuentra por ninguna parte: “What are we if not what the light says we are”.

            Muy rápidamente entiende la palabra “diferente” y a través de sus ojos se inicia un viaje en el tiempo, intentando proyectar luz sobre los personajes que recuerda en su epístola: Su abuela Lan; su madre Rose, su “abuelo” Paul, su amor Trevor, y los fantasmas de su padre abusivo.

            Comprende que su abuela, cuyo nombre era simplemente “seven”, se rebautizó a sí misma, colocándose un nombre de flor, algo que también hizo con su hija. Ambas contenían dentro de sí la guerra, la memoria de una tierra salvajemente arrasada por bombas, incomprensión y fuego. Son flores que nacen del horror, en un intento de salvar la belleza cuando todo luce perdido.

            Rose ni siquiera logró aprender a leer y su madre tuvo que sobrevivir prostituyéndose. Para “Little dog” Estados Unidos representaba una oportunidad, la posibilidad de aprender su lengua, la posibilidad de comunicarse con un mundo menos violento.

            Apenas comienza su vida escolar aprende que no llegó a un mundo ideal, sino a un universo donde debe encontrarse a sí mismo, ya que los demás solo representan peligro e incomprensión.


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            “Little dog” a veces actúa como un Ismael reflexionando sobre Ahab, o un Nick Carraway  observando a Gatsby corriendo detrás de un sueño elusivo. Otras veces, él mismo es Ahab, acechando ballenas fantasmáticas, o Gatsby, intentando pertenecer a un mundo que le es extraño y que lo mira a él como raro.

            “Little dog» intenta encontrar lo bello de los detalles más nimios. Entiende que la belleza es efímera, como una mariposa, como un atardecer, como una sonrisa en el rostro de su madre: “Rose, I say, The flower, the color, the shade. A flower is seen only toward the end of its life, just bloomed and already on its way to be brown paper (…) And maybe all names are illusions”.

            A través de las mujeres que lo crían, “Little dog” aprende que la guerra que se lleva cabo dentro de ellas, no solo es el fantasma del pasado, sino un presente lleno de sus imágenes, como los búfalos que corren hacia el precipicio y no se detienen, y en manada van cayendo uno tras otro: “Sometimes, when I careles, I believe the wound is also the place where the skin reencounters itself, asking of each end, where have you been? (…) Wait until the storm passes you over and you find that yes, your name still attached to a living thing”.

            “Little dog” comprende que en el suicidio de los búfalos hay un mensaje, que se trata del concepto de familia, de aferrarse a aquello que te da significado. Y él intenta buscar los significados a través de la palabra, de las historias que él mismo se construye en su mente, a partir de experiencias que una tras otra van revelando cuán elusivo es ese “Sueño Americano” que él resumió así: “I remember thinking this was the American dream as snow cracked against the window and night came, and we laid down to sleep, side by side limbs tangled the sirens wailed through the streets, our bellies full of bread and “butter”.  

            Con Trevor, por momentos, pensó que ese sueño elusivo quizás podía ser atrapado, aunque fuera un solo instante: “For a few delirious moments in the barn, as Trevor and I fucked, the cage around me became invisible, even If I knew It was never gone”. 

            Como Gatsby, persigue una felicidad que cada vez que se le acerca, muy pronto se desvanece. Como sus amigos muertos por sobredosis, como Trevor, que le dio una identidad y le permitió sentirse valioso, que su vida tenía alguna forma definida, dejando de ser un ahogado, para convertirse en agua: “I think I was drowning (…) I thought for a second: Water”.

            Pero Trevor también se desvaneció:  “ (…) had I made it up, in a dream, only to wake up with it fused in my skin? (…) I run thinking I will outspace it all, my will to change being stronger than my fear of living…but when I turn around to see the panting boy, to forgive him, at last, for trying and failing to be good, there is no one there, only the full elms windless at the field´s edge (…)

            “Little dog” comprende que la identidad de las cosas, que todo depende de las interpretaciones, de los nombres que le damos a lo que experimentamos. Por eso el urinario de Duchamp le genera tanta incomodidad. Porque entendió que su mensaje era correcto, que todo es una ilusión. Por eso, ya claro que el sueño americano siempre sería un sueño, “Little dog” decide imaginar un mundo mejor, donde los búfalos que caen del precipicio se transforman en mariposas, donde su madre aprende a leer y puede ser una niña en un país que no conoce la guerra: “That reading is a privilege you made possible for me with what you lost. I know you believe in reincarnation. I don´t know if I do but I hope it´s real. Because then maybe you´ll come back here next time around. Maybe you´ll be a girl and maybe your name will be Rose again, a you´ll have a room full of books with parents who will read you bedtime stories in a country not touched by war”.


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            Los paralelismos con Matar a un ruiseñor y El Gran Gatsby son sorprendentes.

            Los personajes, el pueblo de Maycomb, se transforman en arquetipos con los que Harper Lee desea retratar un mundo que necesita ser mejorado. El tema del racismo, los prejuicios, el mismo “Sueño Americano” son colocados en un escenario luminoso, para que el lector reflexione sobre esos temas y entienda que la sociedad americana no es perfecta, que ese “Sueño Americano” tan representativo del American Way no es lo que parece. 

            “Little dog” encuentra ese racismo, conoce una sociedad que debe ser mejorada en su esencia, porque el problema es humano, y no hemos evolucionado todavía desde que los hombres se comían los cerebros de los monos.

            Al leer la novela de Harper Lee uno siente que la autora está haciéndole una denuncia a su propio mundo, buscando una reflexión profunda sobre temas que en aquel entonces podían constituir tabúes y que Ocean Vuong desnuda crudamente. Eso mismo hizo Fitzgerald. El autor nos enseña en El Gran Gatsby, que el “Sueño Americano” es una ilusión, que fácilmente se puede transformar en delirio. El escritor nos retrata el espejismo, como hizo Harper Lee y como Vuong desnudó con una belleza sublime.

           



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