Literatura

Un bully llamado Graciela

Esa frialdad femenina me perturbó. No hizo el mínimo intento por al menos transmitir algún tipo de emoción que protegiera a su víctima del derrumbe. Para ella, lo que tenía de frente no era un ser humano, sino un producto no apto para su negocio. Y no era prostituta.

Literatura

El bar de las verdades tristes

El sujeto del cuero cabelludo desértico y los michelines gandoleros no para de hablar. Gesticula con el ánimo que sólo el efecto etílico es capaz de producir. Se muestra seguro de sí mismo. En su mente debe existir una fotografía del macho alfa ideal y gracias a los tragos esa foto es él. Su ímpetu es admirable. Me recuerda al perrito de mi vecina, con sus ojos saltones y la colita eléctrica, ladrándole a perros que podrían tragárselo completo de un sólo bocado. 

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La cachetada «progre»

Los «progre» no se hicieron esperar. Hasta artículos elogiando al «coñazo» de Smith fueron escritos por los moralistas habituales, esos que juzgan a todos, pero nunca ven los esqueletos que tienen en sus propios armarios. Como siempre, distorsionan los hechos para que se ajusten a sus agendas ridículas, al mundo que desean moldear a partir de la destrucción de todos los valores de la civilización

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Ukrania o la idiotez de Occidente

La guerra de Ukrania pudo haberse evitado con la inteligencia de una diplomacia conocedora del arte de la negociación. Se le dio la espalda a la geopolítica y a los intereses en juego, y el resultado es un conflicto bélico que afectará al planeta entero, profundizando la crisis económica y de valores, poniendo en jaque a la civilización occidental, ya muy comprometida por la agenda «progre».

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Satélite Humano

El «marxismo cultural» se inyectó en las venas de las universidades, de los organismos internacionales, de las ONG’s, de las películas de Hollywood, de las series televisivas y de los talk shows de Nueva York. Las revoluciones se volvieron «cool» y las barbas ensangrentadas de los Fidel Castro del planeta fueron un nido para los pájaros de la política mundial. Y entonces, las cosas cambiaron.