La intangibilidad, lo etéreo del misterio, azuzó la imaginación del hombre, y entonces comenzaron a surgir los diversos comportamientos que buscaban armonizar la vida humana con el entorno natural.

La esperanza que se cultiva en el terreno de la mentira es el arma perfecta de los dictadores. Todo país esclavizado es víctima de este tipo de esperanza, si no pregúntenle a algún cubano si uno de cualquiera de los 53 años de dictadura sufridos ha sido un año en que ha dejado de pensar que sería el último que viviría como esclavo.

El comunismo – y el mosquito que lo inocula: la demagogia populista- es el veneno de la libertad, la mata, devorándola lentamente con acciones que adormilan el alma, hasta que cuando uno intenta despertarla se da cuenta de que ya no existe.