A mi juicio, Stephen King tiene bien ganado su sitial en el universo literario donde gravitan los planetas que vale la pena visitar.

La esperanza que se cultiva en el terreno de la mentira es el arma perfecta de los dictadores. Todo país esclavizado es víctima de este tipo de esperanza, si no pregúntenle a algún cubano si uno de cualquiera de los 53 años de dictadura sufridos ha sido un año en que ha dejado de pensar que sería el último que viviría como esclavo.

El comunismo – y el mosquito que lo inocula: la demagogia populista- es el veneno de la libertad, la mata, devorándola lentamente con acciones que adormilan el alma, hasta que cuando uno intenta despertarla se da cuenta de que ya no existe.