Caído el telón, se acabó ese juego. Y el destino nos trae un tablero reluciente, con nuevos actores y espacios para soñar. Los medios de comunicación tradicionales perdieron su poder omnímodo. Diseñar realidades a su antojo no les funcionará más nunca. Llegaron las redes sociales y dijeron “hola” con furia. Twitter ganó la carrera.

Los más aventajados tienen el deber de respetar sus dones a través de la concepción integral de sus vidas dentro del entorno en que llevan a cabo su existencia. Aislarse del entorno y darle la espalda a la responsabilidad que el mismo implica, conlleva al caos y finalmente a la aniquilación de la civilización.