David Lynch materializa en el cine la visión de Einstein sobre el universo y la extiende hasta la teoría de cuerdas, mostrándonos la existencia de multiversos que desdoblan la realidad volviéndola ilusoria. Es como si en el “Topos Uranus” de Platón sucediera una explosión atómica, el big bang que abre agujeros negros en todas partes. Y por estos agujeros es por donde se aventuran los conejos.