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Monstruos y fantasmas de la Identidad

Más que un espacio urbano, Caracas es un monstruo voraz, que, con su violencia, fealdad y lo efímero de sus referentes, provoca desasosiego en sus habitantes. La tendencia es el insilio. Los caraqueños se refugian en sus respectivos hogares o en lugares extraños, como un restaurante chino, para crearse una burbuja evasiva que les posibilite la supervivencia psicológica.

Literatura

Venezuela derrotada en la Literatura de la violencia

Las figuras del homosexual, en el caso del protagonista de Jezabel; y el Travesti, en Guararé; funcionan como puente para llevarnos al universo marginado, sin padre, que se hizo totalitario y monstruoso. La violencia real no se distingue de la ficcional, y el malandro adquiere connotaciones divinas en un hábitat parricida: “los santos malandros”, al convertirse esta figura en un sobreviviente, tipo Robin Hood…

Filosofía Literatura

Frankenstein: Imagen que refleja a la humanidad

Sí, el monstruo al principio no era malo y tampoco tonto. La criatura creada por Víctor era un ser puro, dotado de una inteligencia superior, capaz de leer y disfrutar “El Paraíso perdido”, de Milton; “Las vidas paralelas”, de Plutarco y “Las desventuras del joven Werther”, de Goethe. “La posesión de estos tesoros me produjo un inmenso placer”, afirmaba el “monstruo”.