No hay mayor, más noble, más heroica forma de devoción, que el acto de un hombre que asume la responsabilidad de pensar.

Caído el telón, se acabó ese juego. Y el destino nos trae un tablero reluciente, con nuevos actores y espacios para soñar. Los medios de comunicación tradicionales perdieron su poder omnímodo. Diseñar realidades a su antojo no les funcionará más nunca. Llegaron las redes sociales y dijeron “hola” con furia. Twitter ganó la carrera.

Las Seduce… gatean… las empuja contra la pared… las penetra por delante y por detrás; no respeta agujeros, no tiene piedad con las bocas; derrite ojos con el poder de su dote y los gritos se confunden entre el dolor y el placer.

Los “Ditirambos Dionisíacos” constituyen el único libro de poesía que deja publicado Nietzsche, ya que tanto “los Idilios de Messina” como “Bromas, ardides y venganza” son agregados a “La Gaya Ciencia”, perdiendo ambos autonomía. “Los Ditirambos” fueron el último libro que destinó a la imprenta, mientras ya enviaba en su desdoblamiento de los días iniciales de la locura, cartas y mensajes sin sentido firmados como el “Crucificado”, “Dionisio”, “César”.