Relatividad de las percepciones y las pulsaciones del inconsciente abrieron compuertas de exploración en todos los ámbitos de la vida, y el Arte no fue excepción. Si espacio – tiempo es una dimensión relativa, cada aspecto de la existencia también lo es, generando preguntas críticas al orden establecido.

Pocos cineastas se atreverían a realizar un trabajo como este, y todavía menos lograr hacerlo exitosamente, sin caer en la pornografía desagradable o en el mar de clichés que no es despreciable en este tipo de temática. Pero lo asombroso de Lars von Trier es que usando la visualización más cruda, no dejando nada a la imaginación, jamás cae en lo ordinario ni tampoco en lo efectista.